Qué hacer en caso de traumas oculares en los niños

Qué hacer en caso de traumas oculares en los niños

Una de las condiciones que es más frecuentemente tratada por los oftalmólogos pediatras en Mérida Yucatán es el trauma ocular, que consiste en toda lesión en la parte externa de los ojos y que puede ser causada por un corte, golpe, quemadura o corrosión de la piel, como resultado del contacto con alguna sustancia tóxica. Estos accidentes pueden comprometer gravemente la estructura del ojo afectado, pero también sus anexos, como los párpados, las pestañas, las cejas y las glándulas que protegen la zona, por lo que, si esto les ocurre a sus niños, lo más recomendable es que acudan a consulta médica por urgencias.

En muchos casos, los traumas oculares pueden derivar en daños irreparables en la visión, pero, en el caso específico de los menores de 6 años, hay que poner especial atención, porque las funciones visuales no se han desarrollado por completo, lo que significa que pueden llegar a padecer ambliopía, es decir, cuando usan casi exclusivamente el ojo en buen estado. Para prevenir estos accidentes, es necesario que estén en alerta constante, porque las lesiones más frecuentes se producen cuando ellos están jugando o al practicar actividades deportivas al aire libre; aunque, también es común que se produzcan por sustancias en el hogar, sobre todo en menores de tres años de edad.

La doctora Elizabeth Esparza aconseja que, ante cualquier trauma ocular con químicos, como cloro, detergentes, pintura, aerosoles o perfumes, deben humedecer los ojos de sus hijos de inmediato, con agua de la llave, y lavar repetidas veces hasta eliminar el exceso, antes de trasladarlos a consulta por emergencias con oculistas en Mérida. Y es que los agentes químicos producen quemaduras en las delicadas membranas de los ojos y, en algunos casos, dependiendo de la concentración y de la cantidad de producto que haya logrado penetrar, el daño puede ser irreparable.

Asimismo, otro trauma común que reconocen los oftalmólogos en Mérida Yucatán es la invasión de cuerpos extraños; ante esto, la doctora Esparza indica que, si los niños presentan fotofobia, tienen lagrimeo constante o no pueden mover los párpados, es probable que tengan una herida en la córnea o en la lente del ojo, lo que requiere una evaluación a la mayor brevedad. A propósito de esto, lo primero que deben saber es que, si el ojo está abierto o hay una rotura, no deben comprimir la zona ni colocar un parche, ya que pueden agravar la situación; por el contrario, si sus hijos tienen algo enterrado en uno de sus ojos, no lo retiren por ningún motivo, porque esto podrían ser el tapón que estaría manteniendo su integridad.

Pongan la salud visual de sus niños en manos de una profesional de gran calidad humana como la doctora Elizabeth Esparza. Para agendar sus citas, solo deben ingresar en su sitio web.

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