¿A qué edad se deben llevar a los niños con un oftalmólogo infantil en Mérida?

¿A qué edad se deben llevar a los niños con un oftalmólogo infantil en Mérida?

La mayoría de las personas piensan que la atención medica que reciben los adultos es la misma que requieren los niños, sin embargo, esto no es verdad puesto que un adulto no tiene las mismas necesidades que un niño, quienes deben acudir con especialistas pediátricos que les brindarán la mejor atención acorde a los problemas y las necesidades de los infantes. Esto aplica en todas las especialidades de la medicina, por ello, para tratar los problemas visuales de los niños o evaluarlos para saber si tienen un padecimiento visual, deben acudir con un oftalmólogo infantil en Mérida.

Los oftalmólogos infantiles están capacitados para el diagnóstico, evaluación, tratamiento y manejo de todos los tipos de padecimientos visuales que pueden sufrir los niños de todas las edades, desde la realización de exámenes de la vista, cirugías, microcirugías y cirugías láser, diagnóstico de problemas en los ojos causados por enfermedades como la diabetes infantil o la artritis reumatoide juvenil, desórdenes de procesamiento visual, atención de lesiones en los ojos y la identificación de problemas refractarios que requieren de una receta de anteojos o lentes de contacto.

La idea que dice que los niños son sólo adultos pequeños, medicamente hablando es incorrecta, puesto que además que están expuesto a otros factores que pueden dañar sus ojos, también están en constante crecimiento. Además, dependiendo de su edad, no siempre pueden decir qué les molesta ni responder a preguntas médicas específicas, lo que hace de su diagnóstico una tarea más complicada, que únicamente los especialistas pediátricos pueden realizar. De igual manera, los niños no siempre están dispuestos ni tienen la paciencia para colaborar durante un examen médico, por lo que es necesario el uso de equipos especialmente diseñados para niños.

¿A que edad se debe llevar a un niño con el oftalmólogo?

Al igual que los adultos mayores, los niños son muy propensos a desarrollar enfermedades y padecimientos visuales, por lo que entre más pronto se lleve a los niños a un control oftalmológico es mejor. La primera valoración de un niño por el oftalmólogo infantil en Mérida debe de realizarse en el primer año de vida, a esto le llamamos Tamiz visual, y lo ideal es que se realice en los primeros 4 meses de nacido. Cuando tenemos un bebé prematuro, su primera valoración obligatoria por ley debe de ser a las 4 semanas de nacido, aunque se encuentre aún hospitalizado en alguna unidad de cuidados intensivos.

En estos casos, el oftalmólogo infantil debe de acudir a la unidad Hospitalaria en donde se encuentre el bebé. En esta primera valoración se revisan enfermedades como cataratas congénitas, alteraciones en la retina, en la mácula y el nervio óptico que puedan poner en peligro la visión de nuestro bebé, y que muchas veces no causan ninguna sintomatología aparente. Posterior a esta importante valoración y si no hay otra indicación, la segunda revisión debe de ser a los 3 años de edad; en ésta nos enfocamos a corroborar que el niño tenga una visión adecuada para su edad, o en caso de no saber hablar o identificar las figuras, se mide la graduación de los ojos para saber si se considera dentro de los parámetros normales para los niños de su edad. En algunas ocasiones es a esta edad en donde identificamos los primeros problemas visuales de nuestros niños y podemos tomar medidas para evitar que su desarrollo visual se vea afectado. Posterior a la valoración de los 3 años, si no hay ninguna otra indicación su siguiente revisión debe de ser a los 6 años de edad, que es a la edad a la que el nervio óptico ya se terminó de mielinizar, es decir de formar en todas sus capas, y que nuestros niños ya deben de ser capaces de ver el 20/20 o el 100% que ve un adulto.

En resumen, las edades clave de valoración por un oftalmólogo infantil en Mérida son en los primeros meses de vida (máximo al año de edad), a los 3 años y a los 6 años. Si nunca ha recibido ninguna consulta oftalmológica, cualquier edad es buena para iniciarlo.

La edad en la que generalmente llevan al niño al oftalmólogo coincide con el inicio de su vida escolar, en donde existe una mayor exigencia visual y son los maestros los que en muchas ocasiones nos dan los primeros datos de alarma. No olvidemos que lo más importante es prevenir que nuestros niños lleguen a este momento con alguna deficiencia visual. Tras su primera valoración, es recomendable que una vez al año un especialista realice una valoración de control, usen o no anteojos, para determinar si se requiere algún otro tratamiento.

En la actualidad debido a una amplia variedad de factores, se calcula que cuatro de cada diez niños deben utilizar gafas o lentes de contacto para la corrección de los problemas refractivos, y el prolongar el momento en que deben usar gafas es perjudicial para su salud, y además es una de las principales causas para los bajos niveles de aprendizaje e interacción en la escuela.

Una de la principales ventajas de visitar a un oftalmólogo infantil en Mérida a la edad recomendada es que sus hijos tendrán una visión corregida, lo que mejorará su calidad de vida y el aprendizaje, puesto que se debe saber que el ser humano recibe el 90 por ciento de la información del entorno a través de la vista, y en las primeras fases de la escolarización, tienen que aprender muchas cosas.

La salud visual es tan importante como el tener una vida saludable con dieta adecuada y ejercicio; la mejor forma de prevenir los problemas visuales en los niños para mantener su salud visual es acudir con un oftalmólogo de manera periódica. Existen muchos signos de que los niños pueden tener un problema de visión, algunos de ellos son muy fáciles de identificar, como el dolor de cabeza constante y que puedan reconocer el dolor en los ojos, guiñar los ojos de forma constante, pérdida de atención o de interés sobre alguna actividad u objeto, entre otros.

También se debe contemplar que, en los últimos años, diversos estudios han indicado que el uso sin supervisión y constante de los teléfonos inteligentes, las tabletas, computadores e incluso la televisión, puede afectar la visión de los niños. El uso desmedido de estos dispositivos puede dar lugar a problemas de cansancio visual o fatiga, que se manifiestan con picor o sequedad ocular, y que pueden terminar con el desarrollo de padecimientos más graves. Para evitar eso, deben asegurarse de que sus hijos únicamente utilicen estos dispositivos cuando sea necesario y de manera supervisada, además de que tengan un descanso de al menos diez minutos después de una o dos horas de estar frente a las pantallas, así como medir el uso máximo diario de dispositivos electrónicos a cuatro horas al día.

Para realizar la primera evaluación de la salud visual de sus ojos pueden acudir con la mejor  la Dra. Eli Esparza. Los invitamos a que agenden una cita vía telefónica para recibir la mejor atención para la salud de sus hijos.